Mendoza: dos hermanas desaparecidas y el hijo de una de ellas, bajo sospecha

Las mujeres llegaron de Israel el viernes 11 y desde el día siguiente no se las vio más; el hombre, que estaba a cargo de los negocios familiares en la provincia, se defiende

La desaparición de Pyrhia Saroussy, de 63 años, y Lily Pereg, de 54, hermanas israelíes que llegaron el viernes 11 de este mes a esta ciudad en plan de vacaciones y visita familiar mantiene en vilo a la provincia. Mientras se espera el avance judicial del caso, el hijo de la mayor de las mujeres, Nicolás Gil Pereg, de 36 años, está en la mira de los investigadores. Mientras la policía realiza rastrillajes e incluso excavaciones en la propiedad que ocupa el hombre, él se defiende, niega las acusaciones en su contra y atribuye el hecho a la inseguridad en tierra cuyana.

Una de las hermanas usa el apellido de su padre, y la otra, el de su madre. La mayor de ellas estableció en la provincia cinco empresas que están radicadas en la comuna de Guaymallén, vinculadas a la construcción, la exportación y el comercio, entre otros rubros. Los emprendimientos comerciales quedaron bajo la dirección del joven, y, según se deduce del estado de la propiedad en la que vive, de su estado personal y de los serios problemas financieros que tiene, podrían estar seriamente comprometidos.

Él fue el último que vio con vida a su madre y a su tía. Declaró que ambas habían arribado el viernes, que pasó todo el sábado con ellas en Guaymallén y que las despidió a la noche en la parada del micro cercana a su casa, ya que retornarían al departamento que habían alquilado en la capital provincial.

La Justicia no descarta la hipótesis de que pudiera haber tenido que ver con el aún desconocido destino de las hermanas. Por lo pronto, se aguarda el análisis de las filmaciones de las cámaras de seguridad de la zona para corroborar si efectivamente Gil Pereg se alejó de su madre y de su tía esa noche, como dijo.

Mientras, la morada del sospechoso es el epicentro de los allanamientos, con excavaciones en el predio semiabandonado que habita, casi en estado de indigencia.

Los resultados de los trabajos realizados en las últimas horas fueron negativos, aunque a mitad de semana, en el primer operativo, a Gil Pereg le secuestraron varias armas de fuego, que tenía registradas, además de proyectiles y gran cantidad de dinero en efectivo. Hubo un dato macabro: también fueron hallados gatos disecados sobre parrillas.

Según pudo advertir LA NACIONNicolás Gil Pereg se mostró públicamente ofuscado e intranquilo mientras la policía realizaba las tareas de investigación en su terreno. Entraba y salía de la casa con evidente nerviosismo. Deambulaba de un lado a otro, rechazando las requisitorias de quienes estaban apostados en la puerta de la propiedad, frente al cementerio más grande de Mendoza, en la calle Julio Argentino Roca al 6000, en Buena Nueva, Guaymallén. Finalmente se decidió a dar nuevamente explicaciones para desligarse del caso. Sus dardos apuntaron a la inseguridad que se vive en la provincia.

“La policía no hace nada. Si salgo de mi casa me entran a robar”, contó aLA NACION el hombre, de 36 años. En esa línea discursiva, acusó a un grupo de familias vecinas por los constantes hechos de delincuencia en la zona: robos y asaltos a mano armada. Sostuvo que la desaparición de su madre y de su tía está relacionada con la situación de indefensión que viven los mendocinos.

También afirmó haber sido víctima de innumerables robos, además de haber recibido tiempo atrás un disparo en la espalda que obligó a su internación. “Acá no se puede caminar, es muy peligroso”, señaló.

Gil Pereg, hijo de Pyrhia Saroussy, vive en esta provincia desde 2007 y es el responsable de las cinco empresas que la mujer creó en territorio cuyano. Quienes lo conocen de cerca e intentaron hacer negocios con él afirmaron aLA NACION que se trata de un hombre “raro, descuidado, violento, que engaña y se mueve por las cuevas de dólares

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