Los Pumas perdieron con Inglaterra y quedaron al borde de la eliminación del Mundial

La expulsión de Tomás Lavanini, a los 17 minutos del primer tiempo, condicionó el desarrollo de un partido que se hizo muy cuesta arriba ante un candidato al título.

Argentina perdió por 39-10 ante Inglaterra y empezó a despedirse del Mundial de rugby. No le sobraban opciones a los Pumas en Japón 2019. El seleccionado argentino tenía que ganar, o de lo contrario quedaría al borde de sufrir su adiós más prematuro de un Mundial en 16 años. La expulsión de Tomás Lavanini, a los 17 minutos del primer tiempo, condicionó el desarrollo de un partido que se hizo muy cuesta arriba ante un candidato al título.

Inglaterra capitalizó quirúrgicamente esa ventaja y se encaminó a una victoria cómoda La casi segura eliminación temprana del Mundial, aún con un partido por jugar, responde a causas más profundas.

Los Pumas llegaron a este partido crucial en Tokyo Stadium, su tercero en el Grupo C, con la obligación de ganar como consecuencia de la derrota ante Francia en el debut. Los malos rendimientos, aun en el triunfo ante Tonga una semana atrás, no eran alentadores ante uno de los favoritos a ganar la Copa Webb Ellis, un equipo sólido y que sabe a lo que juega.

Los argentinos, en cambio, quedaron condenados a ir por una victoria heroica, que borrara de un plumazo el pasado reciente. Cuando Lavanini tackleó a la altura del cuello a Owen Farrell, el árbitro Nigel Owen no tuvo más remedio que mostrarle la tarjeta roja. Un error que magnificó la exigencia, pero de ninguna manera determinó el destino de los Pumas en el Mundial, consecuencia del mal manejo del grupo, que desde que venció a Australia en el Rugby Championship 2018 apenas ganó un partido de 11 (ante Tonga) y no paró de decrecer.

Las estadísticas tampoco jugaban a favor. Los Pumas no vencen a Inglaterra desde 2009 (10 derrotas seguidas con esta) y no le ganan a uno de los cinco grandes de Europa desde junio de 2016. Además, fue la tercera derrota en tres partidos ante los ingleses en Mundiales, y la de mayor diferencia (24-18 en 1995 y 13-9 en 2011).

Los Pumas arrancaron bien. De un buen pase con el pie de Urdapilleta a Moroni sobrevino el scrum-5 y luego el penal que, obra del propio apertura, adelantó a los argentinos 3-0. Inglaterra respondió de inmediato desnudando las falencias defensivas de los tres cuartos argentinos cuando quedaron dos contra dos, Urdapilleta se cerró y Jonny May apoyó el primer try.

Tras la expulsión, los Pumas mostraron orgullo, pero Inglaterra demostró que con eso solo no alcanza. En dos ataques que tuvo antes del final del primer tiempo marcó dos tries más. El primero obra de Elliot Daly en una jugada en la que quedaron tres contra tres y otra vez la Argentina marcó mal, y sobre el cierre en una jugada de 18 fases que definió el medio-scrum Ben Youngs filtrándose.

Inglaterra volvió a golpear al inicio del segundo tiempo y sentenció el partido. A partir de allí se dedicó a poner la pelota atrás, trasladar la presión del otro lado y sumar cada vez que podía. Matías Moroni descontó a 10 minutos del final, pero no hizo más que despertar la voracidad de los ingleses, que cerraron con dos tries más.

Matemáticamente, los Pumas no están eliminados. Si Francia pierde el domingo ante Tonga y luego ante Inglaterra y la Argentina vence a Estados Unidos, tienen una chance. Pero es improbable que Francia pierda ante los tonganos. Los Pumas tienen tres días para recuperarse antes de jugar el miércoles ante los norteamericanos, con la clasificación directa a Francia 2023 en juego, pero deben rever muchas cosas de cara los próximos cuatro años.

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