En seis sesiones de terapia es posible dejar de fumar

¿Cómo fue su primera pitada? – pregunta la doctora Ariela Tarcic a los 10 pacientes que asistieron al taller de Cesación Tabáquica que brinda, todos los jueves por la mañana, el hospital Centro de Salud “Zenón Santillán”.

Los 10, sentados en ronda, comienzan a hablar a la vez, casi a los gritos, y se escucha: fue horrible, me descompuse, me ahogué, era amargo, tenía gusto feo. Ese recuerdo poco grato sirve para abrir la charla y, de a poco, ir superando la adicción al tabaco. Muchos de los asistentes ya llevan un mes sin probar un cigarro.

Todos los pacientes llegaron hasta el hospital –algunos están ahí por primera vez– por una situación límite, como un enfisema pulmonar, tos o dolor de pecho, que asocian al cigarrillo y otros porque socialmente ya se sienten discriminados por fumar.

Gracias a la bronquitis dejé de fumar”, cuenta Graciela, una de las asistentes del taller. “La maestra de mi hijo me dijo que tenía mucho olor a cigarrillo”, agrega Laura, casi con verguenza. “Ya tengo dos stent en el pecho y no quiero seguir enfermándome”, se aflige Juan Alberto.

El fumador fuma cuando está feliz, cuando está triste, cuando tiene hambre, cuando está nervioso o para hacer tiempo, describe Ariela, a cargo del taller del Centro de Salud, y todos se ríen y le dan razón a la médica. “Hay una construcción de la vida entorno al cigarrillo y en este taller, los pacientes vienen a desconstruirse de esa costumbre y construirse de nuevo (sin el cigarrillo)”, explica la especialista en neumonología.

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Las experiencias de los otros ayudan.

Los talleres grupales son una de las estrategias del Programa Provincial de Lucha Antitabáquica y se apoyan en los tratamientos individuales en consultorio, con soporte medicamentoso. Las rondas funcionan los jueves de 10 a 12:30, en el Centro de Salud (avenida Avellaneda 750) y otros hospitales de la provincia (detalle al final de la nota). El servicio es completamente gratuito.

Aunque el tratamiento para dejar de fumar “es un traje hecho a medida”, explica la doctora Tarcic, en los talleres se busca, mediante la terapia de la conducta, que “ante una situación el paciente vaya a una acción que no sea compulsiva, porque la compulsión es ir y fumar”.

Perderlo casi todo

Ramona Conticello recuerda que su último cigarrillo fue el 10 de mayo de 2018. Hace cuatro meses fumaba alrededor de dos atados al día. Su cabeza hizo “click” cuando falleció su marido, internado también en el Centro de Salud, el mismo lugar al que ahora va ella para rehabilitarse de su adicción.

Perdí muchas cosas por el cigarrillo, principalmente a mi esposo. El murió en marzo de este año a raíz de un cáncer de pulmón. Obvio que el cigarrillo ayudó a eso. Pude lograr vencer el miedo de venir al lugar en el que mi marido falleció y decir ‘no voy a fumar más’. Hoy soy líder del taller y ayudo con mi experiencia a los demás”, cuenta con orgullo Ramona.

Dejar el cigarrillo, además, fue tomar conciencia de su propio cuerpo: “Me di cuenta que nunca había respirado bien y nunca había saboreado nada rico. Uno cree que es normal lo que está viviendo porque la nicotina te domina el cerebro al punto de pensar en morir antes de dejar el cigarrillo”.

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Como un deportista

José Javier El Gandur –prefiere que le digan Pepe– asistió a varias reuniones “pidiendo socorro” y se encontró con compañeros que estaban en su misma situación: fumaban 40 cigarrillos o más por día.

Me siento mucho más seguro desde que vengo al grupo y además porque a través de un análisis general, me dijeron que estaba muy bien, como un deportista. Si estoy tan bien ¿por qué voy a seguir fumando?. Así que para disfrutar la vida, dejé el cigarro”, contó Pepe.

La ronda de terapia permite aprender de otros exfumadores y sentirse más acompañado en el camino para dejar el tabaquismo.”El grupo es el apoyo para que los pacientes, además del tratamiento individual, se sientan contenidos y acompañados”, concluye la doctora Tarcic, y agrega que aunque depende de cada fumador, el tratamiento intensivo dura de cuatro a seis sesiones. El paciente debe volver luego al servicio, una vez al mes durante seis meses a un año, para reforzar lo logrado con las terapias.

¿Cómo acceder a los servicios de cesación tabáquica?

El Programa cuenta con más de 10 Servicios de Cesación Tabáquica, públicos y gratuitos, en los hospitales, policlínicas y centros de atención primaria de la salud (CAPS) de la provincia.

  • Servicio: Hospital Centro de Salud Z. Santillán. Domicilio: Av. Avellaneda 750
  • Servicio: Hospital de Clínicas Pte. Dr. Nicolás Avellaneda. Domicilio: Catamarca 2000.
  • Servicio: Hospital Ángel Cruz Padilla. Domicilio: Alberdi 550.
  • Servicio: CAPS Eva Duarte. Domicilio: San Miguel 1500.
  • Servicio: Hospital de San Pablo. Domicilio: Avenida Principal 107. San Pablo.
  • Servicio: CAPS Villa Rosario. San Pablo. Domicilio: Villa Rosario. San Pablo.
  • Servicio: Asistencia Pública Municipal de Tafí Viejo. Domicilio: Centenario 424
  • Servicio: Hospital María Auxiliadora. Ranchillos. Domicilio: Santiago S/N.
  • Servicio: Hospital Estación Aráoz. Domicilio: Estación Aráoz
  • Servicio: Hospital Centro de Salud. Domicilio: Gorriti y Alsina. Aguilares
  • Servicio: Hospital Parajón Ortiz de Famaillá. Domicilio: Belgrano 210. Famaillá
  • Servicio: CAPS La Ramada de Abajo. Domicilio: La Ramada de Abajo
  • Servicio: CAPS Santa Clara. Yerba Buena. Domicilio: Frías Silva y Fanzolatto.
  • Servicio: Hospital Garmendia. Domicilio: 9 de Julio S/N. Garmendia

La doctora Tarcic asegura que unas 44.000 personas mueren por año en Argentina por causa directa del cigarrillo y de esas un 15% nunca fumaron, pero estuvieron expuestas al humo del tabaco. 

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