El tesoro de Notre Dame no corre riesgo

La Catedral de Notre Dame de París, uno de los edificios más emblemáticos de la capital francesa, se vio envuelta en llamas ayer por la tarde, y el incendio se cobró el campanario y la aguja, que se desplomaron.

Ubicada en la isla de la Cité, en el río Sena, la catedral comenzó a construirse en 1163 y fue inaugurada en 1345, casi dos siglos después. Desde entonces, domina el paisaje del Sena a varios kilómetros a la redonda, pero además guarda en su sacristía una larga lista de tesoros históricos y artísticos.

Pero “los objetos sagrados se encuentran a salvo en la sacristía” por lo que “no deberían correr riesgo de quemarse”, expresó André Finot, vocero de Notre Dame.

Entre las piezas invaluables se encuentra el órgano principal de la catedral, una obra del fabricante Aristide Cavaillé-Coll que data del siglo XIX.

“Una buena noticia: todas las obras de arte están a salvo. El tesoro de la catedral está intacto, la Corona de Espinas, los Santos Sacramentos”, escribió el periodista Nicolás Delesalle en su Twitter.

La Corona de Espinas es una reliquia llevada a París por el rey Luis IX de Francia, también conocido como San Luis, quien la depositó en la Sainte Chapelle en el siglo X.

Durante la revolución francesa fue guardada en la Biblioteca Nacional de Francia pero en 1801 se produjo el Concordato entre la Iglesia católica y el Gobierno francés y la reliquia fue devuelta y guardada en Notre Dame, donde cada primer viernes de mes y Viernes Santo se expone al público.

Hay al menos 13 obras maestras de diversos artistas que pertenecen a la serie “Les Grand Mays” y que están disponibles al público: El Descenso del Espíritu Santo (1634) de Jacques Blanchard, y San Pedro curando al enfermo con su sombra (1635) y La conversión de San Pablo (1637) de Laurent de la Hyre.

La obra Santo Tomás de Aquino, de Antoine Nicolas, no forma parte de esa serie pero es igual de notable. Y la escultura El Bello Dios, de Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume, de pie en la puerta del juicio final, también aparece en un sinfín de fotografías.

La catedral de Notre Dame se mantuvo firme a través de toda clase de episodios de la historia de Francia, incluida la Revolución de 1789.

Durante esa época, la catedral sufrió la decapitación de los 28 reyes de Judea, una línea de estatuas de tres metros que son todos los que precedieron a Jesús. La obra fue restaurada por Jean-Baptiste Lassus y Viollet-le-Duc en 1844.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, acudió a la catedral acompañado de su primer ministro, Édouard Philippe, para seguir de cerca las tareas de los más de 400 bomberos que intervienen en el operativo.

Todavía no se sabe cuál es el origen del incendio que puso en peligro los tesoros y consumió parcialmente el edificio, pero la fiscalía de París ya puso en marcha una investigación al respecto por “accidente”.

El fuego habría comenzado entre los andamios de la obra de restauración que se realizaba en la zona del techo de la nave principal.

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