Caso Alperovich: “Le pedía que pare y él no se detenía”

Este martes, la justicia tucumana definirá si una de las denuncias por abuso sexual contra el exgobernador José Alperovich se sigue en esa provincia o se une a la que se cursa en Capital Federal. Su sobrina y exasistente personal durante la campaña de 2017 lo acusó por siete hechos, dos en un departamento de Puerto Madero y los otros cinco en varias casas tucumanas.

Rodrigo Alegre tuvo acceso a la declaración de la víctima en sede judicial donde relata el infierno que sufrió a manos del senador del PJ que está con licencia sin goce de haberes.

La denunciante cuenta así un episodio en la casa de Alperovich en marzo de 2018, en Yerba Buena: “Él le pidió al personal de seguridad que se quede en otro sector y para mí fue un día espantoso porque él me atacó en el sillón. Me hizo tocarlo forzadamente, se bajó el pantalón y el calzoncillo mientras me decía ‘mirá cómo me ponés’”.

“Me tocó la cola donde según él me marcaba mal el pantalón y seguidamente me apoyó con su miembro y comenzó a tocarme en contra de mi voluntad y violentamente meterme manos por todos lados, tocándome los senos. Luego me desprendió el botón del pantalón y me tocó la vagina. Yo le decía que por favor pare, que eso no estaba bien y me besaba y me baboseaba la oreja y el cuello. Yo le pedía que pare y él no se detenía”, consta en la denuncia contra el senador del PJ.

Los abusos sexuales denunciados ocurrieron en Tucumán y en un departamento del edificio ZenCity, que queda en la calle Rosario Vera Peñaloza, de Puerto Madero. El lugar pertenece a la familia Aperovich.

En el texto, la víctima hace un pormenorizado modus operandi de los violadores. Habla del poder que el exgobernador ejerció sobre ella, de la presión psicológica por ser -además- familiar de su abusador, del miedo y de la imposibilidad de salir de esa situación.

“Él no paraba a pesar de mis ruegos, me dijo que no sea tan arisca, que así, ‘asexuada’ no le servía”, es el relato de la joven tras una cena con José Alperovich.

En mayo de 2019, la víctima recurrió a la senadora del PJ Beatríz Mirkin, compañera de bancada del acusado y exjefa de la denunciante. “Le pido a Bety que no podía más por todo lo que sufría y me pide que aguante hasta el final de las elecciones”. La legisladora nunca se pronunció sobre estos hechos. El fiscal analiza denunciarla por encubrimiento agravado. Rodrigo Alegre se comunicó con el equipo de la senadora para que haga su descargo pero sus asesores aseguraron que ella “no estaba al tanto de la denuncia”

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